Una enseñanza de Thich Nhat Hanh

En la tradición budista, tenemos la práctica de respirar conscientes, de caminar conscientes, para generar la energía de la plena conciencia. Y es precisamente con esa energía de la plena conciencia que podemos reconocer, abrazar y transformar nuestra ira. La plena conciencia es la clase de energía que nos ayuda a ser
conscientes de cuanto ocurre en nuestro interior y alrededor de nosotros, y cualquiera puede ser consciente. Si bebéis una taza de té y sabéis que estáis bebiendo una taza de té, eso es beber conscientes. Cuando inspiráis y sabéis que estáis inspirando, y
focalizáis vuestra atención en vuestra inspiración, eso es la plena conciencia de la respiración. Cuando dais un paso y sois conscientes de que estáis dando un paso, eso se llama caminar en plena conciencia. La práctica básica en los centros de Zen, en los
centros de meditación, es la práctica de generar la plena conciencia en cada momento de vuestra vida diaria. Cuando estáis coléricos, sois conscientes de que estáis coléricos. Porque ya tenéis la energía de la plena conciencia en vosotros y eso basta para reconocer, abrazar, mirar profundamente y comprender la naturaleza de vuestro sufrimiento.

Según la psicología budista, tenemos la semilla de la ira en nuestra conciencia. Tenemos la semilla de la desesperación, del miedo. Pero tenemos también la semilla de la comprensión, la sabiduría, la compasión y el perdón. Si sabemos regar las semillas de la sabiduría y la compasión en nosotros, éstas se manifestarán por sí solas.

 

 

Abrazar la Ira
Distracción
El hoyo
I si no pots...
Atención
Ignoro